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DODECAEDRO
ÍNTIMO

Hay
mujeres que tienen doble filo de esfinges enfrentadas,
pero
cuando el búho se alza sobre el perfil del corazón
los
rinocerontes huyen a los últimos rincones.
Hay
los cuervos que viven entre sombras de risas,
pero
Dios, que preside el corazón del llanto,
tiene
lluvias de nardos al arco de la tarde.
Jano
de cuatro caras,
la
mujer tiene un vasto llanto de nieblas agrias,
y
la figura puntual del hombre
hace
impacto en su pecho de jazmines que estallan.
FRANCISCO
REDONDO |