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peinarse cada día el corazón

 

 

 HEMORRAGIA NOCTURNA

 

Sobre la mesa negra se derrama

tinta también negra;

dos muñecos negros gritan

porque la mesa se espesa, se agranda, se acerca.

Y el cuarto se vuelve negro,

y el mundo se vuelve negro,

y los muñecos, y los muñecos…

(Llueve: la lluvia rompe

la losa de los patios.

Todo está negro, porque

la lluvia y los relámpagos

son negros).

Los muñecos, negros como están,

se miran absurdos.

¡Se jodió el azogue y el cristal!

¡Todo está negro!

¡Todo está negro!

(Bilbao, mayo, 1966)

 

à à Ã

 

 

 

 

PEINARSE EL CORAZÓN

ESPECIE EN EXTINCIÓN  

ÁTICO  

 

 

PEINARSE EL CORAZÓN

  

Para calmarse un poco

procuraba peinarse el corazón

siguiendo los consejos de su amigo:

el corazón, igual que los cabellos,

hay que arreglarlo todas las mañanas,

le había transmitido.

Y así, día tras día,

las púas penetraban en su carne

arañaban la piel ya dolorida,

sangraban

hasta llegar a la preciada víscera,

mas nada conseguía en lo tocante el tema.

Llegó a llamar a un peluquero experto

que no pudo peinarlo, pero le hizo un tatuaje

a la medida exacta de la tetilla izquierda

con forma, claro está, de corazón:

así será más fácil arreglárselo,

dejó dicho. Y entonces

empezó a cepillarse su tatuaje,

primero con esmero, luego con impaciencia,

con rabia, intentó cortes más exóticos;

la calma no llegaba.

Llamó a su buen amigo y se lo dijo:

Esto no me funciona.

Es infalible, insiste, contestó.

Cuando se taladró el pezón con un pincho

encontró al fin la paz (Arroba.

No siempre los consejos de un buen amigo aciertan

pero ya estoy en paz, algo tendrán,

pensaba agonizante con la sonrisa puesta

en un montón de venas desplomadas).

 

à à Ã

HEMORRAGIA NOCTURNA

ESPECIE EN EXTICIÓN  

ÁTICO  

 

 

 

 

 

 

 

ESPECIE EN EXTINCIÓN

 No sobran,

ni siquiera hay suficientes,

es que escasean, vamos, que tan sólo

hay dos, o tres, o cuatro

en el planeta. Se van aniquilando

el uno al otro, mueren

y los que quedan lloran

un poco y luego siguen

mirándose el ombligo donde nacen

las inocuas palabras que  pronuncian,

las miserables puertas que ya saben

cuándo van a cerrar  y con qué fuerza.

 

Es la especie de hombre bosquimano,

o bosquiano, que no es cuestión de términos.

 

à à Ã

HEMORRAGIA NOCTURNA

PEINARSE EL CORAZÓN

ÁTICO  

 

 

ÁTICO

Con su gran telescopio

observa con paciencia las estrellas

y nunca se le ocurre

girar aproximadamente muchos grados

para saber así quién le acompaña.

 

à à Ã

 

JOSÉ LUIS ZÚÑIGA

HEMORRAGIA NOCTURNA

PEINARSE EL CORAZÓN

ESPECIE EN EXTICIÓN  

 

 

 

 


 

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