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A
LIDÓN NEBOT, ENTREGA Y MARTIRIO
EN
EL CAMINO HACIA LA GLORIA
¡DETENTE!
¡Para ya! ¡No, ven! ¡Camina!
¡No
interrumpas por nada este tormento!
Ya
son las cinco en punto. Es el momento.
Prosigue
tu labor: ven y extermina.
Me
has inyectado hielo en cada esquina,
en
cada poro de mi piel tu aliento
penetra
imperturbable, cierto, lento
como
estoque tenaz, como una espina.
¡No
me dejes así, no me abandones!
¡Que
ya rinde sus armas el guerrero!
¡Que
ya brota la sangre a borbotones!
¡Que
yo quiero morir! ¡Que yo me muero!
¡Que
la gloria que aguarda en el albero
son
tus labios cargados de pichones!
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