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hambre de ahora

 

Tras la ventana lluvia 

cemento asfalto ladrillo

presencia intrusa,

desolado reflejo

inerte sobre

la soledad de nuestros cuerpos.

 

Y el sol del mediodía,

que no llega,

              no alcanza.

 

 *********

 

 Demoremos el final un instante,

neguemos el tiempo antes de despertar,

inventemos un futuro aunque no creamos,

quebremos el cristal oculto tras los ojos,

venzamos el vacío sin contraer la enfermedad,

concretemos la culpa si su peso nos quiebra,

repartamos responsabilidades si es que aún podemos,

apliquemos la preventiva por si acaso,

purguemos la memoria ante la posible certeza,

borremos la huella de nuestro paso por la luna,

alberguemos en los sueños una existencia plena,

separemos el martirio del resignado goteo de los días,

aceptemos el signo que nos nombra,

exiliemos el olvido, busquemos entre los restos

del naufragio el lugar donde sea posible renacer.

 

Y dime tan sólo que no, no moriremos mañana,

que aún podemos aplazar la siniestra ejecución al alba.

***********

 

 

Entre la soberbia y la derrota,

un término abstracto llamado existencia.

 

Entre la piel y los huesos,

el hueco donde habita el pasado.

 

Entre mi yo y tu yo,

un abismo de ceniza y tiempo.

 


*********

 

 Pensé alcanzar la sabiduría necesaria

para menguar los días y aguantar la mañana.

 

Pero no llega nunca, y tanto tarda.

 

Creí que encontraría fuerzas para amainar

la ferocidad de una vida carente de esperanza.

 

Pero no llega nunca, y tanto tarda.

 

Deseé albergar pasión suficiente

para forjar el perdón ante la fosa,

el ataúd donde la pena aguarda.

 

Pero no llega, y demasiado tarda.

 

ISRAEL SÁNCHEZ ROL

 
 

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