EL CRIMEN DEL MONTE

la primera excursión al monte de josé luis b.

                            

La primera vez que fui al monte debió ser en mi pueblo. En Gómara, provincia de Soria. La primera vez que fui al monte debió ser al castillo o al Cerro los Mártires, tendría tres o cuatro años y no me acuerdo de nada. Cuando fui al Cerro la Horca ya debía haber cumplido los seis años y tampoco me acuerdo.

 También en el campamento de Calatañazor debimos de ir al monte, cantando “montañas nevadas”, “isabel y fernando”, “yo tenía un camarada” y cosas así. Cogíamos pizorras para hacer barcas, y jugábamos al hinque con las navajas recién estrenadas. No se puede decir que aquello fuera una excursión; era una marcha, que es algo bien distinto.

 Cuando tenía 13 años fuimos al cerro de la Horca de merienda con las chicas. Eso era algo parecido a una excursión. Debimos jugar al pañuelo, al escondite y cosas así. Casi no me acuerdo ni siquiera de qué chicas había. Pero ya no era el monte. El cerro de la Horca se había vuelto muy pequeño, apenas diez minutos desde el Ferial.  No, no era una excursión, como mucho, un paseo. 

 Cuando hacía quinto en el instituto de Zaragoza, la Señora Torras, la de naturales, nos llevó al Moncayo a recoger fósiles y minerales. Me acuerdo que encontré un cristal de aragonito. Pero aquello tampoco era una excursión, era un viaje de estudios.

 Con los del Opus yo creo que nunca fui al monte. Recuerdo que íbamos a veces a un chalet muy lujoso (todas las cosas del opus me parecían muy lujosas) que estaba en las afueras de Zaragoza. Pero aquello ni estaba en el monte ni era una excursión. Íbamos de convivencia, a meditar el Camino y cosas así. Yo no me podía quedar a dormir -lo hacían en el suelo y le llamaban eslipin- porque mis abuelos no me dejaban.

 En El Escorial, alguna  vez debí subir al monte, pero ya no me acuerdo ni siquiera del nombre. Me acuerdo mejor de los paseos por “La Herrería”, intentando ligar con las excursionistas de fin de semana. Tampoco era una excursión, más bien una incursión.

 En la mili, en Jaca, fuimos muchas veces al monte. Al Rapitán, a Candanchú, a Panticosa. Eran unas buenas palizas, con el cetme al hombro y tirando de la mula, después de salir de guardia, o de imaginaria y con alguna paja no en el ojo que hacia mas cansada la caminata. Desde luego aquello no eran excursiones. Eran maniobras.

 Al final de la carrera me eché al monte. Quiero decir que iba a currar a una fábrica (la Clesa), para preparar la revolución proletaria. O sea que en realidad no iba al monte. No era una excursión, era una expresión.

 Antes de casarme, salíamos Isabel y  yo al campo a andar un poco y achucharnos. Alguna vez fuimos a Colmenar Viejo en autobús, pero casi no se podía pasear porque había toros por todas partes. También debimos ir a Navacerrada o la  Pedriza. No eran excursiones, eran viajes de novios.

 Con Javier Herrera fui bastantes veces al monte. Venían también Michèle e Isabel. Cantábamos “la Marsellesa, “Grándola, vila morena” y “Qué culpa tiene el tomate”. A veces le daba la depre a Michèle y todos lo pasábamos bastante mal. Luego, Javier se mató; creo que debíamos haber hecho más viajes de aquellos, aunque propiamente hablando no puede decirse que fueran excursiones al monte.

 Cuando me compré el  2 C.V., fui muchas veces al monte. A los Pirineos, a los Alpes  y hasta a los Balcanes. Dormía en tienda de campaña y comía sólo bocadillos. Aun así, tampoco eran excursiones al monte. Más bien eran vacaciones en la montaña o dos en la carretera.

   En 1983 fui al monte con Juan S.. Estuvimos en la sierra de  Gredos y subimos al Almanzor. Estuvo muy bien aquello. Me acuerdo que trepábamos con mucha dificultad por los canchales y nos adelantó una señora  bastante gorda con chancletas y seguramente con rulos y bata; fue bastante humillante. Pero lo pasamos bien. Y eso que Juan y yo somos bastante callados y entonces aún no nos conocíamos mucho. Casi podría decirse que esa fue mi primera excursión al monte. Pero, siendo sólo dos, habría que hablar de que hicimos un itinerario o un recorrido  por el monte, no una excursión

 Cuando fui a La Mira con Sauqui, Toño y Juan, aquello se planteó como una verdadera excursión al monte. Tenía todos los ingredientes que debe tener una excursión a, en, hacia, hasta, por, so, sobre o tras el monte: viaje corto, cena rústica, posada sin estrellas, bocadillo en el camino y buenos compañeros de marcha. Pero el monte era muy duro.

 Esa fue la primera excursión contra el monte de José Luis B.

 


juan ] toño ] sauqui ] [ josé luis b. ] los papeles de Marta ]


Principal ] PINTURA NAIF ] EDICIONES DEL PRIMOR ] JLB/discos ]