UN
BUSTO de Lenin, V. Illich,
con
una pajarita.
Entradas
gratuitas
en
el privado comedor del jefe.
Mojitos
con limón envenenados.
Un
libro. Un pasajero
en
avión a Varadero.
Una
canita al aire de Fidel.
Una
cama redonda: tú, yo y él.
Hoces,
martillos, montes, papeletas
revueltas
en la mierda. Estrellas rojas.
Muchos
ayeres. Jefecillos muertos.
Una
estampa de Lourdes y un milagro.
Mañana
tiene el nombre de tu nombre,
Isabel,
y éste es un buen regalo;
fúgate
con el rojo que soñaste
aunque
lo pierdas todo en el empeño,
niña:
Mi regalo
es
posible. Es
posible.
Mis regalos
jamás
han sido utópicos.