EDICIONES DEL PRIMOR

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tres cuadernos de amor  

 

[Mujer al principio de la vida]

Déjame desnudarte y cubrirte de especias,

déjame perfumar tu vientre y tus humores.

 

Lo que adivino de tus sentimientos

tal vez, pero me haces pensar en ti.

Tal vez las noches me pertenecen a mí

y entre tu acercamiento y mi posible error,

 

dista una ventaja de amante: la vida

entera si es necesario para volver a besarte los labios;

la vida en todo caso antes que la muerte.

¡Me traes la guerra pero no me matas!

 

Tus armas son silenciosas: yo conquisto tus labios;

tú das hierro a mi sexo: mi primera noche en el mundo

Ah, cuando los besos sabían a saliva reciente,

a amores escondidos de tímidos adolescentes.

 

Me muero por conquistar tu reino;

a brazo partido arrastraré mi sangre de caballero

y el tiempo me dará tus ojos, tus brillos originarios;

como al principio del mundo cuando Dios hizo tu cuerpo.

Mi imagen, tu semejanza...

son dos espejos de sexos confundidos;

amantes para la eternidad en medio de la tierra.

Me asustan los mares cuando el vendaval me hace preso.

 

Nunca he evitado tu vida, antes;

nunca he dado vida a tu cuerpo después del amor;

eras el verbo antes de nacer, después de ser;

tu cuerpo de timbre precioso, tus senos de arena.

Si ahora estás enfrente de mis ojos

y los círculos de agua lloran por sus elementos flotantes:

eres mi imagen a tu semejanza;

Dios te hizo el primer día del mundo.

 

Hacerte poesía sin sentimiento es una idea de mundo perdido;

tus ojos están puestos y los labios se besan solos;

acércate y baila conmigo, espalda de mujer

y dedos que suben tiernos para darte las gracias:

 

por hacerte poesía en la abundancia

por hacerte poesía en la alegría

 

Mujer, estás lejos

Mujer, estás ahí

pero la poesía te ata a mí

nos condena a ti.

 

 

 *************

 

 [Las navegaciones]

 

Giros contumaces:

Olores.

Eras un sabor, un contorno de amores:

Raíces,

substancias para alimentar la tierra.

Eras un sabor de flores, como tu espléndida figura

se adentraba en el bosque y hacía un conjunto con la materia.

 

Voltear el sonido hacer de la vida un contorno

dulces flores

miel, explosión de colores;

tanta es la vida que nos debemos

y tantos los giros naturales

contornos

naturaleza muerta:

 

me muero sin ti (te digo cuando eras amada)

me muero por ti, explosión de luz,

agua amatoria, al fin los recursos del viaje.

 

El terrible invierno había cruzado nuestras vidas

y los días felices nadaban en los últimos hielos;

se rompía de nuevo la estructura de las rocas,

mi sangre iba y venía contra tu pecho;

nos había dejado el invierno: las navegaciones

los cruceros y la saliva eran atenciones de discípulos

que creían en la tierra.

Solo zanjas de tiempo, muerte a todos lados.

 

Primavera.

El invierno nos había dejado;

como muerte de flores abandonadas por el deshielo,

rotas sus aguas y abierto su estómago por razones de aventura.

 

El invierno estaba lejos de lo que amamos

no sirven los versos,

apenas los besos.

Tu figura está destrozada,

candente la aurora.

 

Atrapas el viento como si fuese humano,

como si no mordiera;

la distancia está medida de antemano.

 

Hago música

juego caracolas

ruedo sonidos

rueca

me aturde los sentidos

 

Versos de aguas rotas

versos como el silencio del invierno

versos como tú

 

ahora nacida

ahora vencida

por el invierno

 

Fuerte flor de mujer en cada resto del polen;

casi como la muerte

al fin triunfadora;

muestra de cómo el invierno se llevó tu polen

y lo puso a navegar contra el sol

esperando los deshielos, toda la fruta:

 

las navegaciones al fin,

sólo las navegaciones.

Ã

 Miguel Ángel Barroso

 

 

 

 

 

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