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[Mujer
al principio de la vida]
Déjame
desnudarte y cubrirte de especias,
déjame
perfumar tu vientre y tus humores.
Lo
que adivino de tus sentimientos
tal
vez, pero me haces pensar en ti.
Tal
vez las noches me pertenecen a mí
y
entre tu acercamiento y mi posible error,
dista
una ventaja de amante: la vida
entera
si es necesario para volver a besarte los labios;
la
vida en todo caso antes que la muerte.
¡Me
traes la guerra pero no me matas!
Tus
armas son silenciosas: yo conquisto tus labios;
tú
das hierro a mi sexo: mi primera noche en el mundo
Ah,
cuando los besos sabían a saliva reciente,
a
amores escondidos de tímidos adolescentes.
Me
muero por conquistar tu reino;
a
brazo partido arrastraré mi sangre de caballero
y
el tiempo me dará tus ojos, tus brillos originarios;
como
al principio del mundo cuando Dios hizo tu cuerpo.
Mi
imagen, tu semejanza...
son
dos espejos de sexos confundidos;
amantes
para la eternidad en medio de la tierra.
Me
asustan los mares cuando el vendaval me hace preso.
Nunca
he evitado tu vida, antes;
nunca
he dado vida a tu cuerpo después del amor;
eras
el verbo antes de nacer, después de ser;
tu
cuerpo de timbre precioso, tus senos de arena.
Si
ahora estás enfrente de mis ojos
y
los círculos de agua lloran por sus elementos flotantes:
eres
mi imagen a tu semejanza;
Dios
te hizo el primer día del mundo.
Hacerte
poesía sin sentimiento es una idea de mundo perdido;
tus
ojos están puestos y los labios se besan solos;
acércate
y baila conmigo, espalda de mujer
y
dedos que suben tiernos para darte las gracias:
por
hacerte poesía en la abundancia
por
hacerte poesía en la alegría
Mujer,
estás lejos
Mujer,
estás ahí
pero
la poesía te ata a mí
nos
condena a ti.
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[Las
navegaciones]
Giros
contumaces:
Olores.
Eras
un sabor, un contorno de amores:
Raíces,
substancias
para alimentar la tierra.
Eras
un sabor de flores, como tu espléndida figura
se
adentraba en el bosque y hacía un conjunto con la materia.
Voltear
el sonido hacer de la vida un contorno
dulces
flores
miel,
explosión de colores;
tanta
es la vida que nos debemos
y
tantos los giros naturales
contornos
naturaleza
muerta:
me
muero sin ti
(te digo cuando eras amada)
me
muero por ti,
explosión de luz,
agua
amatoria, al fin los recursos del viaje.
El
terrible invierno había cruzado nuestras vidas
y
los días felices nadaban en los últimos hielos;
se
rompía de nuevo la estructura de las rocas,
mi
sangre iba y venía contra tu pecho;
nos
había dejado el invierno: las navegaciones
los
cruceros y la saliva eran atenciones de discípulos
que
creían en la tierra.
Solo
zanjas de tiempo, muerte a todos lados.
Primavera.
El
invierno nos había dejado;
como
muerte de flores abandonadas por el deshielo,
rotas
sus aguas y abierto su estómago por razones de aventura.
El
invierno estaba lejos de lo que amamos
no
sirven los versos,
apenas
los besos.
Tu
figura está destrozada,
candente
la aurora.
Atrapas
el viento como si fuese humano,
como
si no mordiera;
la
distancia está medida de antemano.
Hago
música
juego
caracolas
ruedo
sonidos
rueca
me
aturde los sentidos
Versos
de aguas rotas
versos
como el silencio del invierno
versos
como tú
ahora
nacida
ahora
vencida
por
el invierno
Fuerte
flor de mujer en cada resto del polen;
casi
como la muerte
al
fin triunfadora;
muestra
de cómo el invierno se llevó tu polen
y
lo puso a navegar contra el sol
esperando
los deshielos, toda la fruta:
las
navegaciones al fin,
sólo
las navegaciones.
Ã
Miguel Ángel Barroso |